
Muchas veces he escuchado la frase "era del consumismo" para referirse culpar a la época actual, de la cual, decimos, somos bombardeados por miles de estímulos para tener lo último: gadgets, computadoras, automóviles, ropa, accesorios, etc. (creo que yo mismo he caído muchas veces en esa trampa, especialmente con los artículos tecnológicos).
¿A quién engañamos? La verdad es que esto no es fruto de la época, sino de nuestro propio corazón. Esta insatisfacción perpetua ha estado presente en el corazón del ser humano desde hace miles de años. Lo atestiguan varios pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, pero existe un pasaje que ha llamado mi atención de manera muy especial: 1ª Tim. 6:6-11.
"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre."
Antes del v. 6 el Apóstol ha explicado lo que es la piedad, ahora toca el turno al contentamiento. Ambos están íntimamente relacionados… pero concentrémonos en el contentamiento. Las recomendaciones que el apóstol hace son:
"Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar". Es sorprendente con cuanta facilidad olvidamos esto. Nos aferramos tan fervorosamente a las cosas de este mundo como si estuviéramos seguros de que estarán con nosotros por la eternidad. Sé que a todos nosotros nos gustaría llevarnos nuestra laptop al cielo, o nuestro iPhone, o quizá nuestros jeans favoritos, pero si ni siquiera la luz del sol será necesaria (Ap. 21:23; 22:5), menos estas cosas.
"Teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto". Pues así… tan sencillo, el contentamiento es estar contentos (satisfechos) con lo que se tiene. Especialmente si tenemos sustento y abrigo, las cosas esenciales para vivir. Si no tuviéramos estas cosas, entonces sí que tendríamos razón para no estar contentos.
"Los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición". Como decía al principio, reconozco que algunas veces he llegado a caer en esa trampa de querer siempre más… y se siente muy mal. Es como una espiral de continua insatisfacción: deseas algo que no tienes, y cuando por fin lo obtienes, la felicidad te dura un tiempo, y de repente sale algo nuevo en el mercado, y comienzas a sentir que lo que acabas de recibir ya no es suficiente… ahora necesitas lo que acaba de salir, lo nuevo, lo último. A veces se llega al extremo de no dormir, por estar pensando en cómo obtener lo que se desea. Tales son las codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición.
"Raíz de todos los males es el amor al dinero". Además de los males señalados arriba, se le añade la nada despreciable cifra de todos los males. Muchos son los que al sentir esa insatisfacción continua caen en pecados mayores, tales como el defraudar, robar o hasta matar para obtener lo que creen dará satisfacción a su alma.
"El cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores". Así que esto no es característico de los no creyentes… los creyentes estamos también en este peligro, y como dice el texto: por codiciar el dinero, algunos se han extraviado de la fe, es decir, han dejado el camino correcto. Están perdidos.
"Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas". Huir… no existe mejor palabra para describir lo que hay que hacer en estos casos: Huye de estas cosas… ¡¡¡No dejes que te atrapen!!!, y menos que te encierren en ese círculo del que hablábamos en el punto 3… bueno, si eres hombre (o mujer) de Dios.
"Y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre". Bueno, no puedes permanecer neutral, si huyes de algo, tienes que seguir a alguien… no puedes quedarte en medio de la nada; y como decía anteriormente, si eres hombre de Dios, no solo debes huir, sino seguir las 6 características que menciona el apóstol. Son la mejor manera de mantenerse en el camino y la dirección correcta.
¿Has caído en esta trampa alguna vez? ¿Cómo se "siguen" las cosas del punto 7? ¿Significa esto no buscar el progreso en este mundo?
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