Cualidades de un Pastor

Ayer mi esposa y yo tuvimos la bendición de recibir en casa a Carmen y Gabriel, un matrimonio de nuestra amada iglesia madre. Ellos, entre otros, han sido nuestros mentores en la obra del ministerio.

Tuvimos la oportunidad de platicar con ellos algunas de nuestras inquietudes, y entre la plática Carmen comentaba que cuando era más joven ella tenía un modelo del pastorado muy alto. Siempre enumeraba las siguientes cualidades que debía tener todo pastor:

  1. Un excelente teólogo
  2. Un excelente evangelista
  3. Un excelente predicador
  4. Y tener mucho carisma

Además de esto, ella confiesa que se atrevía a comparar cada una de estas características con algún ministro contemporáneo, p. ej. "Un excelente predicador: como Luis Palau; un excelente evangelista como "(Poner aquí nombres de tales personajes)"; y así sucesivamente.

Desafortunadamente su iglesia ha atravesado años de malas experiencias con diversidad de pastores, y ella ha estado allí para presenciarlo todo, y no desde una perspectiva "dominical", es decir, no solamente viendo el trabajo del pastor los domingos, sino a diario, ya que ella trabaja de tiempo completo para esta iglesia.

Después de todas estas amargas experiencias su perspectiva ha cambiado radicalmente. Ahora, dice ella, cuando le preguntan "¿Qué cualidades debe tener un pastor?" ella responde

"Una sola cosa: que ame profundamente a la Iglesia del Señor".

Después de esto pensé en el error que muchos de nosotros estamos cometiendo sin darnos cuenta: pulir nuestras habilidades para sobresalir, con el pretexto de servir mejor, cuando ni siquiera nos preguntamos prioritariamente ¿Qué tanto amo a la Iglesia del Señor?, y esto inevitablemente me lleva a una segunda pregunta (que debería estar en primer lugar) ¿Qué tanto amo al Señor? Solo después de encontrar sinceramente esta respuesta podré amar a su Iglesia y servirla, o prepararme mejor para servirla.

No creo que las cualidades que ella proponía en un principio deban desecharse, debemos ser excelentes en todas estas áreas, pero debe existir una base: el amor a Cristo y a su Iglesia. Y por supuesto debe estar presente en la vida de todo servidor y líder en la iglesia. Mejor: en la vida de todo creyente.

¿Qué experiencias has tenido tú al respecto? ¿Cuál es tu modelo pastoral?

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4 Respuestas a “Cualidades de un Pastor”


  1. 1 Ahinoam octubre 25, 2008 a las 5:34 pm

    Oye excelente!! De verdad que padre, pues creo que tienes toda la razón, yo pensaba lo mismo, yo siempre me incliné hacia la teología, pensaba que un modelo de pastor debía ser un excelente teólogo (que es bueno, eso ni negarlo) pero de que sirve si no lo pone en práctica?? De verdad creo que se debe de amar a la iglesia; ojala y viera esto mi papá.No te imaginas cuanto pesar hay en mi en estos momentos, no por mi sino por mi pa.
    Gracias muy bueno tu trabajo!! Que Dios te siga bendiciendo mucho.

  2. 2 Emmanuel Castillo noviembre 7, 2008 a las 9:47 am

    Hola! Que bueno leerte por acá! Siento mucho lo que comentas sobre tu papá… oro por que Dios le llene de sabiduría en como manejar estas situaciones.

    Sobre lo demás, creo que coincidiamos en cuanto a nuestra percepción del ministerio pastoral. Para mi también lo mas importante era la teología, aunque como dices, es una cualidad deseable, y muy importante, pero debe ir precedida por el amor a la Iglesia, por que afin de cuentas es a traves de ella y para ella que hacemos teología.

    Bendiciones.

  3. 3 Ricardo Morales Deltor noviembre 7, 2008 a las 5:01 pm

    Bendiciones mi hno. yo estoy de acuerdo con ud. y es nuestra preocupación por el Ministerio Pastoral en nuestros dias, por que se ha desfigurado casi totalmente el modelo que es a seguir Cristo, estoy seguro que el ministro debe ser primero lleno y confirmado del Espiritu Santo (Hch 20:28), segundo que tenga fe y desprenda amor y humildad (Ef 4), parece imposible tener estos 4 sin que falte alguno pero a mi entender por las escrituras no mi ciencia que solo asi se puede tener un Ministerio sobrenatural en lo espiritual, y ante los fieles irreprensible (1 Tim 3) y por lo tanto una Iglesia solida en la fe mirando todos unidos la gran meta que es nuestra salvación (Col 2:2-4).
    Lo lamentable hoy es que desde el primer saludo al creyente le apuntan el pulpito como finalidad de su ministerio, “Veo en ud. un gran ministerio” tan hueca es hoy esta palabra usada como el testimonio del que lo dice, asi dan el pulpito por fraternidad o simpatias mutuas en tiempos records, alentandose en imitar a grandes predicadores holliwodienses, pura adrenalina nada del Espiritu Santo, en esta fiebre se encuentran miles de miles de ministros imitando moldes uno del otro por no quedarse atraz, caricaturizando el Ministerio del Pastor, “Ganar DINERO, posición, distinción, buen terno a la moda, no biblia una compu-portatil, hoy es la onda-pastoral” (1 Tim 6:10) y las ovejas: “Que lindo es mi pastor”, increible pero asi de cegado esta la nueva grey del milenio, y detras del telón que hay? no hay divisiones, contiendas, desnutrición de la palabra, falsas doctrinas, disciplinas y sanciones, griterios en cada balance, el resultado deserción de nuevos creyentes. (1 P 3:17,18)
    Pero la iglesia de Cristo y sus 5 ministerios no estan muertos sino en acción y en victoria mis hermanos, nuestras oraciones (1 P 3:12), vigilias y ayunos estan mas que en el recuerdo de Dios en su acta del dia, el dijo: …”Y sobre esta roca edificare mi iglesia; y las puertas del hades no prevaleceran contra ella” (Mat 16:18), ademas si somos ministros fieles nadie nos separará del amor de nuestro Cristo, por que somos mas vencedores en aquel que nos amó (Rom 8:37), sigamos bendecidos en su fidelidad, gracia y misericordia. (2 Tim 6:10)

  4. 4 Miguel Quintero (El Perro, pues) diciembre 29, 2008 a las 12:34 am

    No tengo una idea muy clara de como es en otras iglesias pero en las iglesias bautristes se examina al “candidato” en cuanto a su “idoneidad” por testimonio y cierto “estándar doctrinal”… que lejos estamos del modelo bíblico: Debe ser alguien a quien no se le pueda acusar de nada malo. Debe tener una sola esposa, controlar todos sus deseos y pensar dos veces lo que va a hacer. Debe comportarse correctamente, recibir con gusto a los viajeros en su hogar y saber enseñar. No debe ser borracho, ni violento, ni buscar pelea. Al contrario, debe ser amable y tranquilo, y no estar preocupado sólo por el dinero. Además, debe gobernar bien a su propia familia y educar a sus hijos para que sean obedientes y respetuosos. Porque si no puede gobernar a su propia familia, tampoco podrá gobernar a la iglesia de Dios. Y no debe ser alguien con poco tiempo de haber creído en Jesucristo, pues puede volverse orgulloso y entonces recibirá el mismo castigo que Satanás. Por último, debe contar con el respeto de la gente que no cree en Jesucristo, para que nunca pase vergüenza delante de ellos ni caiga en alguna trampa de Satanás.

    Bendiciones Hermano!


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