Escribía un post sobre el requisito que precede al liderazgo, cuando me encontré con este otro llamado “Simplificados”, del blog Teonomía, y vi que también lo que se menciona allí es otra cualidad indispensable para todo líder actual, por lo que mereció un post aparte.
Me parece especialmente interesante, y revelador el siguiente párrafo:
“…hablar de los problemas no mata, ya que la autocrítica es siempre necesaria para la supervivencia sin caídas monstruosas, como las que vemos ahora, por ejemplo, en el otrora orgulloso mundo de las altas finanzas. Mostrar sólo lo bonito distorsiona la vista.” (Negritas añadidas por mi).
Esto es exactamente lo que necesitamos hoy en todas las esferas de nuestra vida, especialmente en la Iglesia del Señor. Jesús mismo nos muestra en Mateo cáp. 23 una lista de 7 “ayes” contra los escribas y fariseos (8 en la versión Reina Valera 1960). Se que algunos que leen esto dirán “¡Fariseos!, no puedes usar esa palabra para describir a alguien hoy en día”, pero lo cierto es que todos nosotros estamos en el peligro de caer exactamente en las mismas prácticas que ellos en su tiempo.
Al revisar las críticas denuncias que el Señor hace al sistema religioso judío, me es necesario transcribir el comentario que de Francis Breisch Jr. hace al respecto.
“…Jesús era un reformador. Quería conservar lo bueno y mejorar las condiciones cuando fueran malas. Respetó la posición de los maestros de la ley. Pero condenó sus malas enseñanzas y su ejemplo…” (Breisch, Francis. El Ministerio de Cristo en Jerusalén, Libros Desafío, P. 23).
Así que la denuncia no es algo que esté fuera del orden de Dios, al contrario, este era realmente el oficio de los profetas, y también vemos en el ministerio de éstos una dificultad enorme: se requiere que el corazón amonestado sea un corazón humilde para recibir las palabras con agrado y para corregir el camino (sobre estos dos asuntos véase la amonestación que el profeta Natán hace a David, y la respuesta de éste en 2 S. 12). Es difícil, mas no imposible encontrar esto en nuestro tiempo. En mi humilde opinión, creo que Jesús buscaba el arrepentimiento de los lideres judíos, pero ellos con su corazón lleno de orgullo decidieron callar esa voz dándole muerte, de la misma forma que sus padres habían hecho con los profetas (30-32).
Por otro lado, dos cualidades indispensables en el carácter en la persona que denuncia (léase un verdadero profeta contemporáneo), es un sincero amor y preocupación por el bienestar del pueblo (u organización, iglesia, etc.), y mucha, pero mucha valentía, ya que la historia se repite vez tras vez viniendo desprecio, excomunión, persecución y hasta la muerte.
Así que ambas partes deben tener lo necesario para que en lugar de conflicto, surja una nueva iglesia corrigiéndose a si misma, o como decimos otros: siempre reformándose.
El líder actual (siervo, o como se le quiera llamar) debe tener al mismo tiempo, estas mismas características: humildad para recibir la corrección y valentía para denunciar la corrupción (je, je, hizo verso ;-) ).
Así que ¿que piensas?


Muy de acuerdo! “humildad y valentía”. El problema es que muchos hacen uso de su “humildad y valentía” hablando como de parte de Dios para tapar sus propios pensamientos, lo humano. Pero bueno, esa es otra historia. “Humildad y valentía” son cosas que Dios ha sembrado en nosotros para el bien de su iglesia, así que si vienen con Su respaldo, entonces Bienvenidos!
Bueno, yo pongo la humildad como una característica en quien recibe la exhortación; y valentía en quienes la dan. Pero tienes razón: El otro extremo son aquellos que toman el rol de profetas para disfrazar sus propias intenciones (de esos habrá siempre), y como bien dices: si tienen el respando de Dios ¡Bienvenidos!, la cuestión es ¿como saberlo?