Andando en un Pollino
Abril 16, 2009
Hace mas de 2000 años Jesús tomó una decisión muy importante: se detuvo algunos kilómetros antes de llegar a Jerusalén y envió a dos de sus discípulos por un pollino, en el cual el entraría a la ciudad. Con esto, no solo quería mostrar que era el Mesías esperado, también quería dar un mensaje de paz a todos aquellos que con gozo le recibían, y por supuesto su intención era que de alguna forma entendieran la naturaleza de su reinado, la humildad. Este concepto no solo es evidente al final de su ministerio terrenal, sino a través de todo su desarrollo había enseñado, vez tras vez, que todo el que deseara ser el mayor debía humillarse. ¿Que enseñamos estos días? ¿Como viven nuestros “líderes”? ¿Siguen montando pollinos? Desafortunadamente la respuesta es: No.
Hoy se ha adoptado otra actitud, poco se ve y se predica acerca de este tipo de humildad, y no quiero ser malinterpretado, no abogo aquí por un voto de pobreza dentro de la Iglesia Cristiana, pero tampoco estoy de acuerdo en que la Iglesia predique un evangelio de prosperidad, donde todo creyente debe tener el mejor auto, y hacer con éste, una entrada triunfal a las reuniones dominicales (aquí el auto puede ser cambiado por: traje, zapatos, reloj, laptop, etc.) ¡Cuan lejos nos encontramos de ser como el Señor!
Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.- Mateo 21:5, haciendo referencia a Zacarías 9:9
