Realmente el título debería ser “Hacia una Predicación Práctica del Evangelio”, esto debido a que actualmente estamos muy enfocados en el uso de la palabra* para traer a la memoria todo lo que Jesucristo hizo por la humanidad, pero autoimposibilitados para hacer lo que Jesucristo hizo por la humanidad, y no me malinterpreten, yo se que nos es absolutamente imposible salvar al mundo de sus pecados, el único con la potestad para ello ha sido nuestro Señor, me refiero aquí a desarrollar el ministerio de la misma forma en que Él lo haría: sanando y enseñando (Mat. 4:23).

Hemos sido condicionados a considerar el desarrollo de nuestro ministerio primordialmente mediante el uso de la palabra, sea escrita o hablada. Muchos seminarios enfatizan la homilética y la teología y minimizan la pastoral**, pero además nosotros, consciente o inconscientemente, admiramos y exaltamos mucho mas a aquellos que logran hacer un buen uso de su voz, de su retórica, de sus ilustraciones, sí, a quienes nos fascinan con sus dones altamente desarrollados en la oratoria y olvidamos a aquellos que visitan a los enfermos, que consuelan a los que están de luto, que velan por las viudas y los huérfanos. Tomo el ejemplo del Maestro a quien no veo tocando puertas para predicar el evangelio, lo veo desarrollando el evangelio desde el principio de su ministerio (Mat. 4:23-25): devolviendo la vista a los ciegos, sanando leprosos, levantando paralíticos, resucitando muertos pero también predicando, enseñando a aquellos que le seguían (muchos de ellos anteriormente en esas dificultades), y que al enviar a quienes había reclutado y enseñado a desarrollar el mismo ministerio, los envía con la clara encomienda de “sanar y enseñar” (Luc. 10:9).

Debemos recordar que la predicación es  solo una parte de la tarea a la que hemos sido enviados. El buen uso de la palabra no lo es todo, mas bien debemos ser entrenados y entrenar en el buen uso de la Palabra para sanar toda dolencia y enfermedad en el pueblo, y de esta forma llevar el evangelio a la vida de las personas y no solo hablar de él. ¿Que tan difícil nos será?

*Nótese que en este texto utilizo “palabra” refiriéndome a la facultad de hablar, y “Palabra” para el texto Bíblico.

** Reconozco también que muchos seminarios están reenfocando su enseñanza con el propósito de formar ministros con una visión mas equilibrada en el desarrollo de sus funciones.

3 Responses to “Hacia un Desarrollo del Evangelio”

  1. brisa Says:

    Como diria Tozer :”Una
    doctrina tiene un valor práctico sólo hasta allí donde es prominente en nuestros pensamientos y constituye una diferencia en nuestras vidas”

    Saludos Emanuel.


  2. [...] preocupación genuina pero errada desde mi humilde punto de vista. Ya antes escribí sobre esto en "Hacia un Desarrollo del Evangelio", y creo que es un buen momento para replantearlo: ¿Cual es realmente la misión de la Iglesia? [...]


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