Hacia un Desarrollo del Evangelio
Julio 11, 2009
Realmente el título debería ser “Hacia una Predicación Práctica del Evangelio”, esto debido a que actualmente estamos muy enfocados en el uso de la palabra* para traer a la memoria todo lo que Jesucristo hizo por la humanidad, pero autoimposibilitados para hacer lo que Jesucristo hizo por la humanidad, y no me malinterpreten, yo se que nos es absolutamente imposible salvar al mundo de sus pecados, el único con la potestad para ello ha sido nuestro Señor, me refiero aquí a desarrollar el ministerio de la misma forma en que Él lo haría: sanando y enseñando (Mat. 4:23).
Hemos sido condicionados a considerar el desarrollo de nuestro ministerio primordialmente mediante el uso de la palabra, sea escrita o hablada. Muchos seminarios enfatizan la homilética y la teología y minimizan la pastoral**, pero además nosotros, consciente o inconscientemente, admiramos y exaltamos mucho mas a aquellos que logran hacer un buen uso de su voz, de su retórica, de sus ilustraciones, sí, a quienes nos fascinan con sus dones altamente desarrollados en la oratoria y olvidamos a aquellos que visitan a los enfermos, que consuelan a los que están de luto, que velan por las viudas y los huérfanos. Tomo el ejemplo del Maestro a quien no veo tocando puertas para predicar el evangelio, lo veo desarrollando el evangelio desde el principio de su ministerio (Mat. 4:23-25): devolviendo la vista a los ciegos, sanando leprosos, levantando paralíticos, resucitando muertos pero también predicando, enseñando a aquellos que le seguían (muchos de ellos anteriormente en esas dificultades), y que al enviar a quienes había reclutado y enseñado a desarrollar el mismo ministerio, los envía con la clara encomienda de “sanar y enseñar” (Luc. 10:9).
Debemos recordar que la predicación es solo una parte de la tarea a la que hemos sido enviados. El buen uso de la palabra no lo es todo, mas bien debemos ser entrenados y entrenar en el buen uso de la Palabra para sanar toda dolencia y enfermedad en el pueblo, y de esta forma llevar el evangelio a la vida de las personas y no solo hablar de él. ¿Que tan difícil nos será?
*Nótese que en este texto utilizo “palabra” refiriéndome a la facultad de hablar, y “Palabra” para el texto Bíblico.
** Reconozco también que muchos seminarios están reenfocando su enseñanza con el propósito de formar ministros con una visión mas equilibrada en el desarrollo de sus funciones.

Julio 12, 2009 at 10:56 pm
Como diria Tozer :”Una
doctrina tiene un valor práctico sólo hasta allí donde es prominente en nuestros pensamientos y constituye una diferencia en nuestras vidas”
Saludos Emanuel.
Julio 13, 2009 at 11:33 pm
Gracias Brisa,
No podría haber quedado mejor alguna otra frase. Excelente.
Bendiciones.
Noviembre 4, 2009 at 6:47 pm
[...] preocupación genuina pero errada desde mi humilde punto de vista. Ya antes escribí sobre esto en "Hacia un Desarrollo del Evangelio", y creo que es un buen momento para replantearlo: ¿Cual es realmente la misión de la Iglesia? [...]