Hace unas semanas atravesamos un periodo de elecciones, tiempo en el que fuimos bombardeados de información en diferentes medios y con propuestas variadas, de las cuales algunas llegaron a seducirnos. En todo esto me surgió una buena pregunta:  ¿nos da la Biblia algún perfil básico de las cualidades que debe tener un gobernante? Al realizar mi búsqueda nunca encontré en la Biblia un perfil como tal, es decir, las mismas características manifestadas en una sola persona, así que me di a la tarea de analizar a los diferentes gobernantes que encontré a lo largo de la historia bíblica, buscando los elementos deseables (y también los indeseables). Comparto, a modo de bosquejo, algunos ejemplos:

  • José (Gn. 41:33-43)
    • Prudente, sabio, buen, administrador, que busca el bienestar del pueblo (preservar su vida), y no necesariamente agradarles
  • El Consejo de Jetro a Moisés (Éx. 18:18-24)
    • Varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia, que busquen la paz del pueblo
  • Los Hijos de Samuel, un mal ejemplo (1a S. 8:1-3)  
    • Llenos de avaricia, se dejaban sobornar, pervertían el derecho
  • Saúl, otro mal ejemplo (1a S. 13:8-14; 15:22-28)
    • No obedecía a Dios, no prestó atención a Dios, rebelde, obstinado, temió al pueblo antes que a Dios y consintió a la Voz de ellos
  • David (1a S. 13:14; Hch. 13:22, 36)
    • Un varón, que a pesar de sus errores es reconocido “conforme al corazón de Dios”, y que además “sirvió a su pueblo…”
  • Por supuesto, el mejor modelo de gobierno que podemos encontrar es el de nuestro Señor Jesucristo, de quien encontramos abundantes referencias. Bástenos señalar su gobierno de paz, justo y eterno.

¿Encontramos estas cualidades en los candidatos de nuestros tiempos? ¿Donde encontramos gente así? Para mi la respuesta es obvia: en la Iglesia del Señor. Entonces resta una pregunta obligada ¿porque no estamos poniendo a este tipo de gente en los lugares de gobierno? Muchos creyentes creen (y predican), que no es digno para un cristiano involucrarse en asuntos de política, bueno, esto es cierto cuando un político cristiano se deja arrastrar por las prácticas imperantes en esa esfera, en estos tiempos y en nuestro país. Pero un verdadero político cristiano debe tomar ejemplo de los personajes referenciados anteriormente y transformar así la sociedad.

¿Que piensas?

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