Sí, aquel edificio al que llamamos “iglesia” no es la Iglesia en realidad, sino solo el lugar donde se reúne, pero seguimos empeñados en ser “la Iglesia de las cuatro paredes”, cuando deberíamos ser la Iglesia del mundo. Me explico. Jesús dijo a sus discípulos tal como se encuentra consignado en Mt. 5:15, 16:
Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
La Iglesia es el grupo de aquellos se han convertido en discípulos de Jesucristo y que han recibido la luz del evangelio en sus corazones (Jn. 8:12). Ya con esta luz en sus corazones, reciben un llamado a alumbrar a todo el mundo, nuestra casa, y aquí algo muy importante: no con palabras, sino con buenas obras.
Se vive una terrible catástrofe en Haití y muchas otras están por venir (no escribo esto en un tono apocalíptico, sino es una realidad de la vida terrenal que no estaremos exentos de estas cosas), pero estoy seguro de que muchas Iglesias en todo el mundo se ocuparán desinteresadamente de las necesidades que surjan, éstas Iglesias son las que hacen que se glorifique el nombre de Dios.
¿Cómo está tu Iglesia alumbrando a este mundo? ¿Como estás tú alumbrando este mundo?


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