“Abrahán expiró y murió en buena vejez, colmado de años, y se reunió con los suyos”. (Gén. 25:8, BNP)
Esta misma frase “… y se reunió con los suyos” se repite en el Génesis con la muerte de Ismael, Isaac y Jacob. No cabe duda que la muerte, aunque temida, puede ser vista también desde otro punto de vista, uno que es tierno y agradable: reunirse con los los que ya se han ido. Hay que tener esta confianza.
“Y les dio las siguientes instrucciones:
–Cuando me reúna con los míos, entiérrenme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, en Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad. Allí enterraron a Abrahán y Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía. El campo y la cueva fueron comprados a los hititas.
Cuando Jacob terminó de dar instrucciones a sus hijos, recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos.” (Gén. 49:29-33, BNP)


soy untipo medio asererao ke bibe una bida jake mate.
Pues ya debe ser tiempo de que te frenes un poco ¿no?