Leyendo en el blog de Fausto sobre el arte perdido de hablar menos y escuchar más, recordé que he estado postergando la publicación de algunas frases interesantes que escuché de un misionero en el seminario. Las escribí muy rápido, así que no se si le pertenecen a él o a algún autor que le ha influido, y tampoco estoy seguro que las haya pronunciado así precisamente.
¿Por qué me acordé de estas notas mientras leía a Fausto? La primera frase tiene la respuesta:
“La iglesia no necesita gritar, sino escuchar.” Se refería a las necesidades de las personas al rededor de ella.
“La Iglesia no puede existir sin amistad. Esta le es una cualidad fundamental.” Hace tiempo escribí algo parecido.
“La humildad es una cualidad única del cristianismo, no se encuentra en ninguna otra religión.” Con esto no estoy totalmente de acuerdo. Implicaría conocer todas las religiones a fondo.
También nos platicó un poco sobre la actitud del pastor en la Iglesia en que se reúne, como cuando una mujer que se reunía con ellos se le acercó avergonzada y preocupada por no haber terminado aún los cursos de catecúmenos y por lo tanto era incapaz de hacerse miembro en plena comunión. El pastor le respondió: “No te aflijas, eso no es tan importante. Lo esencial es que tengas comunión con Dios y con la iglesia.”
Nos compartió además que las damas de la iglesia tienen una reunión (no recuerdo si quincenal o mensual) para comer pasteles preparados por ellas y escuchar cuentos narrados por… ¡el pastor!. Muchos le llamarían a esto una pérdida de tiempo en actividades irrelevantes, o de plano una iglesia ensimismada. A mi me parece una iglesia y un pastor preocupados por formar una comunidad.
También nos contó una historia que habla del verdadero amor, pero eso lo dejo para otro post.


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