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¿Me amas?

Hace unos días compartí lo aprendido en una plática muy breve con un misionero checo que andaba (o anda) de visita por nuestro país. Aquella ocasión me comprometí a poner aquí una historia que escuché en esa misma conversación. Así que allí va la versión remasterizada:

Era de noche en un bar, de esos bares a los que suelen ir los trabajadores después de un largo día de trabajo. En una mesa se encontraban dos viejos amigos. Ya en una edad madura, su físico fuerte y robusto, además de su atuendo, revelaban su profesión: leñadores.

Llevaban ya un rato bebiendo y hablando, cuando de repente, en un arranque de los que tienen los viejos amigos después de unas cuantas copas, el más viejo le preguntó al otro:

–“¿Me amas?”.

- “Pues sí…” – respondió su amigo un poco confundido, y agregó – “…si nos conocemos desde hace mucho tiempo.”

- “Pero, ¿me amas?” – Volvió a preguntar el viejo.

- “Pues claro, hemos crecido juntos” – contestó ya un poco más seguro.

- “Pero, ¿me amas?” – Preguntó como si no hubieran respondido a su pregunta.

- “Mira” – contestó con voz firme – “crecimos juntos y trabajamos juntos, nuestras familias se conocen, nuestros hijos han crecido juntos y mi hija y tu hijo están muy enamorados y pronto se casarán, ¿por qué pues, preguntas si te amo?”

Su viejo amigo, ya con la voz quebrada y los ojos llorosos respondió: – “Porque si de verdad me amaras, me conocerías realmente. Sabrías lo que siento, lo que me duele, lo que hay aquí.” – y señaló su corazón.

Este es el oficio de la iglesia: amar verdaderamente a las personas. Esto implica conocer lo que les duele, lo que hay en su corazón.

Palabras de un misionero

Leyendo en el blog de Fausto sobre el arte perdido de hablar menos y escuchar más, recordé que he estado postergando la publicación de algunas frases interesantes que escuché de un misionero en el seminario. Las  escribí muy rápido, así que no se si le pertenecen a él o a algún autor que le  ha influido, y tampoco estoy seguro que las haya pronunciado así precisamente.

¿Por qué me acordé de estas notas mientras leía a Fausto? La primera frase tiene la respuesta:

“La iglesia no necesita gritar, sino escuchar.” Se refería a las necesidades de las personas al rededor de ella.

“La Iglesia no puede existir sin amistad. Esta le es una cualidad fundamental.” Hace tiempo escribí algo parecido.

“La humildad es una cualidad única del cristianismo,  no se encuentra en ninguna otra religión.” Con esto no estoy totalmente de acuerdo. Implicaría conocer todas las religiones a fondo.

También nos platicó un poco sobre la actitud del pastor en la Iglesia en que se reúne, como cuando una mujer que se reunía con ellos se le acercó avergonzada y preocupada por no haber terminado aún los cursos de catecúmenos y por lo tanto era incapaz de hacerse miembro en plena comunión. El pastor le respondió: “No te aflijas, eso no es tan importante. Lo esencial es que tengas comunión con Dios y con la iglesia.”

Nos compartió además que las damas de la iglesia tienen una reunión (no recuerdo si quincenal o mensual) para comer pasteles preparados por ellas y escuchar cuentos narrados por… ¡el pastor!. Muchos le llamarían a esto una pérdida de tiempo en actividades irrelevantes, o de plano una iglesia ensimismada. A mi me parece una iglesia y un pastor preocupados por formar una comunidad.

También nos contó una historia que habla del verdadero amor, pero eso lo dejo para otro post.

Honra a los Ancianos

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“Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.”

Lev. 19:32 (RV 1960).

¡Cómo necesitamos enseñar esto!

Lo que He Aprendido de Samuel

Samuel es un nombre común dentro del pueblo Cristiano, y confieso que para mi era un completo misterio por que tantos padres escogen este nombre para sus hijos, y lo hacen con tanto orgullo.

He comprendido esto debido a mi última clase de escuela dominical, en la que tuve una vaga idea de lo que quiere expresar Ortega y Gasset cuando dice que “el hombre es él y su circunstancia”.

Las circunstancias que tocaron a Samuel no fueron nada fáciles:

  1. Al ser el último de los jueces y primero de los profetas le corresponde ser un hombre de transición.
  2. Terminaba una etapa de decadencia, la de los jueces, y el sacerdocio no se encontraba nada bien, debido a esto el interés de la gente en la vida espiritual estaba por los suelos.

Sin embargo Samuel demuestra ser un hombre de santidad y estatura espiritual: dedicado a conocer la voluntad de Dios y a la oración por su gente sin dejar a un lado la instrucción.

Creo que las circunstancias actuales son propicias para que se levanten hombres como él. ¿Puedes ser tu uno?

Cómo Tomar Decisiones

967718_74977628La semana pasada tuve la oportunidad de aprender un concepto que fue muy revelador para mi. Tiene que ver con la forma en que tomamos decisiones.

Según este concepto, todos tomamos decisiones de manera natural por uno de los siguientes motivos: temor u orgullo (ambos completamente centrados en nosotros mismos). P. ej. Quien decide casarse para no pasar solo el resto de su vida (temor), o decide permanecer soltero para mostrar que no necesita de nadie (orgullo). Pero existe una tercer alternativa para los creyentes: la voluntad de Dios.

Creo que el mayor ejemplo que nos ha sido dado es nuestro Señor Jesucristo, quien expresa confiado en Jn. 17:4:

“Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.”

Tomamos decisiones a diario, y debemos ser lo suficientemente sabios para detenernos un momento y asegurarnos que lo que estamos a punto de hacer es la voluntad de Dios, y si esto parece imposible, podríamos por lo menos comenzar evaluando nuestras verdaderas motivaciones, ¿temor?, ¿orgullo? o la gloria de Dios.

Quizá te preguntes “y cómo se la voluntad de Dios”, bueno, ese es tema para otra entrada, por el momento basta decir que hay muchos hermanos a quienes Dios les habla a diario.

Libertad de Expresión

1159418_77022222Ser perfeccionista a veces complica mucho las cosas, y ahora mismo me está afectando mucho con el blog. En el afán de cuidar cada detalle de los posts a publicar, termino escribiendo con menos regularidad. Pero no mas.

A partir de hoy me comprometo a escribir dejando a un lado (aunque solo un poco) la escritura formal, que al fin ningún blog es perfecto. Quiero expresarme libremente, que también los que me leen son amigos, y en esta confianza comienzo una nueva etapa en este blog.

Gracias anticipadas a todos, por su comprensión.

Esperando en Silencio

A la mayoría de los seres humanos nos es muy difícil permanecer quietos, sobre todo cuando atravesamos por alguna dificultad. En estos casos nuestra mente de inmediato comienza a cuestionar: “¿por qué?”, y solo unos pocos cambian esta pregunta a “¿para qué?”, buscando un propósito en medio de la aflicción, pero aún así, pasado este shock inicial comenzamos el movimiento. Casi automática (¿e involuntariamente?) empezamos a trazar un plan de acción, ya sea para salir de la situación o bien para hacerla mas llevadera. Pero el profeta aconseja algo muy diferente:

Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.

Lam. 3:26 (RVR 1960)

“Esperar”, “silencio”, dos prácticas muy difíciles de llevar a cabo, sobre todo al mismo tiempo. Pero creo que al hacerlo nuestra fe se fortalece, y damos a Dios el lugar que él merece.

Debo confesar que escribo esto en momentos de incertidumbre… creo que es buen momento para aprender a esperar en silencio.

2011: Un Nuevo Ciclo

Dicen que mas vale tarde que nunca, por lo que ya entrados en el primer mes de 2011 quiero compartir unos vv. que han sido de mucho consuelo por todo lo acontecido en 2010 y me llenan de esperanza para este 2011:

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.  Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. 

Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.
 

Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

Lam. 3:22-25 (RVR 1960)

 

Me tomo la libertad de hacer una paráfrasis (muy personal) de estos vv.

  • Si no fuera por que él ha tenido misericordia de nosotros, no hubiésemos llegado a este 2011. Lo más seguro es que hubiéramos perecido en cualquiera de los acontecimientos del año (o los años) pasados.
  • Su misericordia no se agota… ¡es como si el saldo de nuestro celular se renovara diariamente, y no cada mes!… se que el símil es muy limitado, pero la idea es que a la mañana siguiente encontraremos la misericordia de Dios completa. Nueva.
  • Aunque nosotros hemos sido infieles en muchas cosas, él no. Allí está, prometió amarnos y sostenernos hasta el final… y lo está haciendo.

Ante todo esto solo puedo decir: Gracias, Señor. Tú eres todo para mi, y por lo tanto solo en ti esperaré.

Aprendiendo Sobre el Trabajo con Jovenes

Se que ya estamos un poco entrados en el 2011 y hasta ahora estoy publicando algo, pero es que este fin de año ha sido muy activo para nosotros, con varios compromisos, pero también de mucho aprendizaje.

Recibimos un par de invitaciones para compartir la Palabra en retiros con jóvenes, el primero justo antes de fin de año en el estado de Oaxaca y otro hace apenas dos días en el Estado de México. Debo aclarar que ni mi esposa ni un servidor teníamos experiencia trabajando con estos grupos, de hecho, desde que comenzamos a colaborar en la obra nos hemos especializado en la enseñanza a niños y adultos respectivamente. Esto implicaba un gran reto para nosotros.

Cuando recibimos la invitación nos preguntamos: “¿Qué es lo que Dios quiere enseñar a través de nosotros?”, pero descubrimos que más que para enseñar Dios nos llevó a aprender. Siempre hemos tenido muy clara la visión del ministerio con jóvenes, la recomendación dada por el apóstol Pablo a Tito: “Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes.” (Tit. 2:6), o como dice la versión PDT: “Enseña a los jóvenes a tener buen juicio.” Pero siempre hemos tenido el reto del “cómo” hacerlo. Pues bien,  este fin de año Dios ha querido capacitarnos para completar lo que falta en nuestro servicio en su obra.

Oramos y rogamos sus oraciones por que Dios nos use.

Preparemos a Nuestros Obreros

2573082633_466242113e_o En días anteriores tuve el privilegio de entrenar  en el módulo II a un grupo de 19 Sembradores de Iglesias en Puente de Ixtla, en el Estado de Morelos (la foto es de este mismo grupo pero en módulo I (junio de 2008).

Siempre es un tiempo de sentimientos encontrados: por un lado mi corazón se llena de gozo al escuchar lo que Dios está haciendo con cada uno de ellos, ya que a pesar de ser gente humilde y la gran mayoría solo con estudios básicos (en algunos casos solo hasta el 3er o 4o grado de primaria), todos están sembrando una iglesia, y con mucho éxito. Por otro lado siento mucha tristeza, ya que gran parte de los seminarios o institutos de capacitación ministerial se encuentran en las grandes ciudades, y como es lógico, los hermanos de provincia no acuden a ellos por los factores mencionados: económicos y carencia de educación básica.

Así que me pregunto ¿Que esfuerzo estamos haciendo por la Iglesia del Señor en aquellos lugares? La necesidad es clara: requieren ser capacitados para desempeñar con excelencia a lo que han sido llamados. Se requiere proveerles de habilidades tan básicas como comprensión en la lectura, y escritura, y otras como Biblia, historia, hermenéutica, exégesis, etc., si no a un nivel muy avanzado, por lo menos en lo esencial de cada materia.

¿Que podemos hacer? Se me ocurre que podemos crear un equipo de jóvenes de nuestras iglesias y/o seminarios e iniciar una especie de “Cursos de Capacitación Ministerial” o “Actualización Ministerial” o “Habilidades Pastorales”, pero para hacer esto primero necesitamos crear conciencia en los líderes denominacionales y regionales. Tenemos los recursos, solo falta organizarnos.

Desde aquí puedes descargar los 9 libros del manual “Preparación y Movilización”, que bien pueden servir para este fin.

Cualidades de un Pastor

Ayer mi esposa y yo tuvimos la bendición de recibir en casa a Carmen y Gabriel, un matrimonio de nuestra amada iglesia madre. Ellos, entre otros, han sido nuestros mentores en la obra del ministerio.

Tuvimos la oportunidad de platicar con ellos algunas de nuestras inquietudes, y entre la plática Carmen comentaba que cuando era más joven ella tenía un modelo del pastorado muy alto. Siempre enumeraba las siguientes cualidades que debía tener todo pastor:

  1. Un excelente teólogo
  2. Un excelente evangelista
  3. Un excelente predicador
  4. Y tener mucho carisma

Además de esto, ella confiesa que se atrevía a comparar cada una de estas características con algún ministro contemporáneo, p. ej. "Un excelente predicador: como Luis Palau; un excelente evangelista como "(Poner aquí nombres de tales personajes)"; y así sucesivamente.

Desafortunadamente su iglesia ha atravesado años de malas experiencias con diversidad de pastores, y ella ha estado allí para presenciarlo todo, y no desde una perspectiva "dominical", es decir, no solamente viendo el trabajo del pastor los domingos, sino a diario, ya que ella trabaja de tiempo completo para esta iglesia.

Después de todas estas amargas experiencias su perspectiva ha cambiado radicalmente. Ahora, dice ella, cuando le preguntan "¿Qué cualidades debe tener un pastor?" ella responde

"Una sola cosa: que ame profundamente a la Iglesia del Señor".

Después de esto pensé en el error que muchos de nosotros estamos cometiendo sin darnos cuenta: pulir nuestras habilidades para sobresalir, con el pretexto de servir mejor, cuando ni siquiera nos preguntamos prioritariamente ¿Qué tanto amo a la Iglesia del Señor?, y esto inevitablemente me lleva a una segunda pregunta (que debería estar en primer lugar) ¿Qué tanto amo al Señor? Solo después de encontrar sinceramente esta respuesta podré amar a su Iglesia y servirla, o prepararme mejor para servirla.

No creo que las cualidades que ella proponía en un principio deban desecharse, debemos ser excelentes en todas estas áreas, pero debe existir una base: el amor a Cristo y a su Iglesia. Y por supuesto debe estar presente en la vida de todo servidor y líder en la iglesia. Mejor: en la vida de todo creyente.

¿Qué experiencias has tenido tú al respecto? ¿Cuál es tu modelo pastoral?

Cambio de Vestido

Ayer por la tarde tuve mi reunión semanal con Daniel, un discípulo con quien he decidido probar el método "uno a uno" de discipulado. Estamos en una de las últimas etapas estudiando la carta del apóstol Pablo a los Efesios. Ayer tocó el capítulo 4.

Este encuentro ha sido muy satisfactorio (siempre lo son, ya que es muy dedicado y absorbe muy bien las enseñanzas), además es siempre muy práctico, ya que trata de explicar las enseñanzas con ejemplos cotidianos, y ayer al analizar Ef. 4:22-24 él mismo explicó estos versículos de una manera que me impactó bastante… quizá alguien más lo ha explicado antes de esta forma, pero yo nunca lo había escuchado.

Los vv. En cuestión dicen:

Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. (NVI)

Y Daniel me decía: "… la vida que antes llevaba es como cuando una persona anda mal vestida o sucia… tengo que quitarme esa ropa, para irme cambiando poco a poco… por ejemplo: si traigo gorra, entonces debo quitármela y ponerme un bonito sombrero… pero el resto del ropaje sigue igual, así que debo continuar… si traigo una playera sucia… la cambio por una camisa… un pantalón de mezclilla por uno de vestir… los tenis por unos zapatos… y así, poco a poco, hasta que esté vestido completamente diferente.."

y luego continuó: "por eso habla de renovar la mente… porque si uno quiere vestirse diferente, es porque ha comenzado a pensar diferente". Explicaba entonces que precisamente en eso consiste la madurez: en cuanto nuestra mente va cambiando, nuestra manera de vestir (espiritualmente) va cambiando, como de la niñez a la adolescencia, y a la adultez.

Juntos concluimos que entonces el ir cambiando los elementos del vestido espiritual es lo que explican los siguientes vv. (25-32):

Airarse, mas no pecar.

No hurtar, sino trabajar para compartir.

No palabras corruptas, sino la buena para edificar.

No amargura, enojo, ira, maledicencia, ni toda malicia; sino benignos, misericordiosos, y llenos de perdón.

¿Cómo has experimentado tú estos cambios en tu vida?

El Gozo del Crecimiento Espiritual

Ayer por la tarde sufrí un caso más de agresión en la Ciudad de México. Después de una breve pero candente discusión con un taxista, trataba encontrar paz en mi corazón trayendo a mi mente algunos pasajes como:

"No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor" (Ro. 12:19)

Y otros parecidos, pero la verdad ninguno de ellos calmaba mi sed de justicia inmediata (y si era posible por mi propia mano) ya que aun seguía pensando en que aquel debía recibir el mismo daño que yo había recibido de su parte. Mi mente seguía inquieta. Recordé entonces Pr. 16:32:


"Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad."

Entonces mi alma encontró paz al dejar de enfocarme en las acciones de la otra persona (y dejar de desearle daño, que era lo que en realidad estaba haciendo), y más aún: hallé gozo al confirmar la obra de Dios en mi vida, especialmente en mi carácter.

Toma conciencia y gózate de lo que Dios está haciendo en tu vida y en lo que él te está dando para vencer las pruebas… las tentaciones… el mundo.



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