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¿Me amas?

Hace unos días compartí lo aprendido en una plática muy breve con un misionero checo que andaba (o anda) de visita por nuestro país. Aquella ocasión me comprometí a poner aquí una historia que escuché en esa misma conversación. Así que allí va la versión remasterizada:

Era de noche en un bar, de esos bares a los que suelen ir los trabajadores después de un largo día de trabajo. En una mesa se encontraban dos viejos amigos. Ya en una edad madura, su físico fuerte y robusto, además de su atuendo, revelaban su profesión: leñadores.

Llevaban ya un rato bebiendo y hablando, cuando de repente, en un arranque de los que tienen los viejos amigos después de unas cuantas copas, el más viejo le preguntó al otro:

–“¿Me amas?”.

- “Pues sí…” – respondió su amigo un poco confundido, y agregó – “…si nos conocemos desde hace mucho tiempo.”

- “Pero, ¿me amas?” – Volvió a preguntar el viejo.

- “Pues claro, hemos crecido juntos” – contestó ya un poco más seguro.

- “Pero, ¿me amas?” – Preguntó como si no hubieran respondido a su pregunta.

- “Mira” – contestó con voz firme – “crecimos juntos y trabajamos juntos, nuestras familias se conocen, nuestros hijos han crecido juntos y mi hija y tu hijo están muy enamorados y pronto se casarán, ¿por qué pues, preguntas si te amo?”

Su viejo amigo, ya con la voz quebrada y los ojos llorosos respondió: – “Porque si de verdad me amaras, me conocerías realmente. Sabrías lo que siento, lo que me duele, lo que hay aquí.” – y señaló su corazón.

Este es el oficio de la iglesia: amar verdaderamente a las personas. Esto implica conocer lo que les duele, lo que hay en su corazón.

Preparemos a Nuestros Obreros

2573082633_466242113e_o En días anteriores tuve el privilegio de entrenar  en el módulo II a un grupo de 19 Sembradores de Iglesias en Puente de Ixtla, en el Estado de Morelos (la foto es de este mismo grupo pero en módulo I (junio de 2008).

Siempre es un tiempo de sentimientos encontrados: por un lado mi corazón se llena de gozo al escuchar lo que Dios está haciendo con cada uno de ellos, ya que a pesar de ser gente humilde y la gran mayoría solo con estudios básicos (en algunos casos solo hasta el 3er o 4o grado de primaria), todos están sembrando una iglesia, y con mucho éxito. Por otro lado siento mucha tristeza, ya que gran parte de los seminarios o institutos de capacitación ministerial se encuentran en las grandes ciudades, y como es lógico, los hermanos de provincia no acuden a ellos por los factores mencionados: económicos y carencia de educación básica.

Así que me pregunto ¿Que esfuerzo estamos haciendo por la Iglesia del Señor en aquellos lugares? La necesidad es clara: requieren ser capacitados para desempeñar con excelencia a lo que han sido llamados. Se requiere proveerles de habilidades tan básicas como comprensión en la lectura, y escritura, y otras como Biblia, historia, hermenéutica, exégesis, etc., si no a un nivel muy avanzado, por lo menos en lo esencial de cada materia.

¿Que podemos hacer? Se me ocurre que podemos crear un equipo de jóvenes de nuestras iglesias y/o seminarios e iniciar una especie de “Cursos de Capacitación Ministerial” o “Actualización Ministerial” o “Habilidades Pastorales”, pero para hacer esto primero necesitamos crear conciencia en los líderes denominacionales y regionales. Tenemos los recursos, solo falta organizarnos.

Desde aquí puedes descargar los 9 libros del manual “Preparación y Movilización”, que bien pueden servir para este fin.

Una Iglesia Saludable, 9 Características

Tiene relativamente poco tiempo que descubrí este libro, y me parece bastante interesante. También la introducción que le hacen en Reformado Reformándome, donde leí por primera vez acerca de él.

Software para proyección de cantos y Biblia

Para todos aquellos que andan en busca de un software de este tipo, en Tecnología Eficaz hacen una excelente reseña de ZionWorx.

Cómo Preparar una Enseñanza

Primero 2 ideas que debes cambiar:

  1. No des discursos y fomenta la participación.
  2. La enseñanza no solo se enfoca en memorizar hechos, sino en hacer, es decir, aplicación.

Recomendaciones:

  1. Empieza con un sencillo asunto principal a través de un estudio cuidadoso y oración. Ora pidiendo sabiduría para identificar las verdades principales del pasaje y las necesidades de los estudiantes, tu meta es conectar estos dos elementos. Aunque el pasaje contiene varios asuntos, debes enfocarte en uno solo.
  2. Selecciona los objetivos de la lección. Pregúntate que quieres que los estudiantes: Sepan, sientan y hagan, estos 3 elementos están ligados. Elabora una lista mientras estudias el pasaje respondiendo a estas interrogantes. Si tienes bien claros los objetivos podrás hacer una excelente elección de métodos.
  3. Escoge métodos que cumplan con los objetivos siguiendo más o menos las siguientes 3 etapas: 1) Calentamiento, con una introducción para captar la atención del estudiante o comenzar con preguntas de apertura; 2) Estudio e interpretación de la Biblia. Enfócate en "¿Qué quiero que sepan?" y usa alguna técnica para conseguir este objetivo, como elaborar un diario mientras leen el pasaje o dales algunas preguntas para discusión; 3) Aplicación. Merece tanto tiempo como el contenido, no solo nos minutos al final. Dales tiempo para reflexionar (puedes hacer que conversen en parejas, etc.)

Resumen del artículo "Prepárate para Provocar el Cambio" – Apuntes Pastorales, Enero – Marzo de 2008.

La Preparación de Sermones

Hace algunos años, mi esposa me regaló el libro "La Predicación, Puente entre dos Mundos" de John Sttot, éste ha sido para mí una "Biblia", en lo que a la preparación de sermones se refiere. Se los recomiendo ampliamente.

Comparto con ustedes un breve resumen del capítulo "la preparación de sermones".

  1. Escoger el texto, de acuerdo a uno de los siguientes factores:
    1. Litúrgico
    2. Externo
    3. Pastoral
    4. Personal
  2. Meditar al respecto. Leer y releer el texto, y meditar en sus cuestiones, haciendo esencialmente dos preguntas:
    1. ¿Qué dice?
    2. ¿Qué me dice?

    Este periodo debe ir acompañado de mucha oración… oración y estudio, oración y estudio.

  3. Determinar la idea central.
    1. Cada texto tiene un tema principal
    2. El sermón trata de transmitir solo un mensaje principal
    3. Se debe expresar la idea principal en una proposición categórica
  4. Distribuir el material a fin de que refuerce la idea central
    1. Se debe dar estructura al material para organizar nuestros pensamientos. Debe permitirse que cada texto defina su propia estructura
    2. Escoger correctamente las palabras para que se entienda y no cause malentendidos
      1. Claras y simples, en lo posible
      2. Vívidas, traer imágenes a la mente
      3. Honestas
    3. Un uso correcto y equilibrado de ilustraciones (de la Biblia, de experiencias personales, etc.)
  5. Agregar la Introducción para que despierte el interés y el apetito, además presente el tema; y la conclusión, que debe incluir la aplicación personal, hacer algo al respecto, para ello es necesario definir nuestro objetivo
  6. Redactar el mensaje, para evitar la improvisación y la esclavitud al texto; y orar al respecto en el proceso y unos 30 min. Antes de partir a la iglesia

Sttot dice que el proceso completo se puede resumir en la siguiente frase:

"Primero leo hasta saciarme; luego pienso hasta aclarar las cosas; luego oro hasta entrar en calor, y luego lo dejo salir".



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