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Cambio de Vestido

Ayer por la tarde tuve mi reunión semanal con Daniel, un discípulo con quien he decidido probar el método "uno a uno" de discipulado. Estamos en una de las últimas etapas estudiando la carta del apóstol Pablo a los Efesios. Ayer tocó el capítulo 4.

Este encuentro ha sido muy satisfactorio (siempre lo son, ya que es muy dedicado y absorbe muy bien las enseñanzas), además es siempre muy práctico, ya que trata de explicar las enseñanzas con ejemplos cotidianos, y ayer al analizar Ef. 4:22-24 él mismo explicó estos versículos de una manera que me impactó bastante… quizá alguien más lo ha explicado antes de esta forma, pero yo nunca lo había escuchado.

Los vv. En cuestión dicen:

Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. (NVI)

Y Daniel me decía: "… la vida que antes llevaba es como cuando una persona anda mal vestida o sucia… tengo que quitarme esa ropa, para irme cambiando poco a poco… por ejemplo: si traigo gorra, entonces debo quitármela y ponerme un bonito sombrero… pero el resto del ropaje sigue igual, así que debo continuar… si traigo una playera sucia… la cambio por una camisa… un pantalón de mezclilla por uno de vestir… los tenis por unos zapatos… y así, poco a poco, hasta que esté vestido completamente diferente.."

y luego continuó: "por eso habla de renovar la mente… porque si uno quiere vestirse diferente, es porque ha comenzado a pensar diferente". Explicaba entonces que precisamente en eso consiste la madurez: en cuanto nuestra mente va cambiando, nuestra manera de vestir (espiritualmente) va cambiando, como de la niñez a la adolescencia, y a la adultez.

Juntos concluimos que entonces el ir cambiando los elementos del vestido espiritual es lo que explican los siguientes vv. (25-32):

Airarse, mas no pecar.

No hurtar, sino trabajar para compartir.

No palabras corruptas, sino la buena para edificar.

No amargura, enojo, ira, maledicencia, ni toda malicia; sino benignos, misericordiosos, y llenos de perdón.

¿Cómo has experimentado tú estos cambios en tu vida?

El Contentamiento

Muchas veces he escuchado la frase "era del consumismo" para referirse culpar a la época actual, de la cual, decimos, somos bombardeados por miles de estímulos para tener lo último: gadgets, computadoras, automóviles, ropa, accesorios, etc. (creo que yo mismo he caído muchas veces en esa trampa, especialmente con los artículos tecnológicos).

¿A quién engañamos? La verdad es que esto no es fruto de la época, sino de nuestro propio corazón. Esta insatisfacción perpetua ha estado presente en el corazón del ser humano desde hace miles de años. Lo atestiguan varios pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, pero existe un pasaje que ha llamado mi atención de manera muy especial: 1ª Tim. 6:6-11.

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre."

Antes del v. 6 el Apóstol ha explicado lo que es la piedad, ahora toca el turno al contentamiento. Ambos están íntimamente relacionados… pero concentrémonos en el contentamiento. Las recomendaciones que el apóstol hace son:

  • "Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar". Es sorprendente con cuanta facilidad olvidamos esto. Nos aferramos tan fervorosamente a las cosas de este mundo como si estuviéramos seguros de que estarán con nosotros por la eternidad. Sé que a todos nosotros nos gustaría llevarnos nuestra laptop al cielo, o nuestro iPhone, o quizá nuestros jeans favoritos, pero si ni siquiera la luz del sol será necesaria (Ap. 21:23; 22:5), menos estas cosas.
  • "Teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto". Pues así… tan sencillo, el contentamiento es estar contentos (satisfechos) con lo que se tiene. Especialmente si tenemos sustento y abrigo, las cosas esenciales para vivir. Si no tuviéramos estas cosas, entonces sí que tendríamos razón para no estar contentos.
  • "Los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición". Como decía al principio, reconozco que algunas veces he llegado a caer en esa trampa de querer siempre más… y se siente muy mal. Es como una espiral de continua insatisfacción: deseas algo que no tienes, y cuando por fin lo obtienes, la felicidad te dura un tiempo, y de repente sale algo nuevo en el mercado, y comienzas a sentir que lo que acabas de recibir ya no es suficiente… ahora necesitas lo que acaba de salir, lo nuevo, lo último. A veces se llega al extremo de no dormir, por estar pensando en cómo obtener lo que se desea. Tales son las codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición.
  • "Raíz de todos los males es el amor al dinero". Además de los males señalados arriba, se le añade la nada despreciable cifra de todos los males. Muchos son los que al sentir esa insatisfacción continua caen en pecados mayores, tales como el defraudar, robar o hasta matar para obtener lo que creen dará satisfacción a su alma.
  • "El cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores". Así que esto no es característico de los no creyentes… los creyentes estamos también en este peligro, y como dice el texto: por codiciar el dinero, algunos se han extraviado de la fe, es decir, han dejado el camino correcto. Están perdidos.
  • "Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas". Huir… no existe mejor palabra para describir lo que hay que hacer en estos casos: Huye de estas cosas… ¡¡¡No dejes que te atrapen!!!, y menos que te encierren en ese círculo del que hablábamos en el punto 3… bueno, si eres hombre (o mujer) de Dios.
  • "Y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre". Bueno, no puedes permanecer neutral, si huyes de algo, tienes que seguir a alguien… no puedes quedarte en medio de la nada; y como decía anteriormente, si eres hombre de Dios, no solo debes huir, sino seguir las 6 características que menciona el apóstol. Son la mejor manera de mantenerse en el camino y la dirección correcta.

    ¿Has caído en esta trampa alguna vez? ¿Cómo se "siguen" las cosas del punto 7? ¿Significa esto no buscar el progreso en este mundo?

  • El Gozo del Crecimiento Espiritual

    Ayer por la tarde sufrí un caso más de agresión en la Ciudad de México. Después de una breve pero candente discusión con un taxista, trataba encontrar paz en mi corazón trayendo a mi mente algunos pasajes como:

    "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor" (Ro. 12:19)

    Y otros parecidos, pero la verdad ninguno de ellos calmaba mi sed de justicia inmediata (y si era posible por mi propia mano) ya que aun seguía pensando en que aquel debía recibir el mismo daño que yo había recibido de su parte. Mi mente seguía inquieta. Recordé entonces Pr. 16:32:


    "Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad."

    Entonces mi alma encontró paz al dejar de enfocarme en las acciones de la otra persona (y dejar de desearle daño, que era lo que en realidad estaba haciendo), y más aún: hallé gozo al confirmar la obra de Dios en mi vida, especialmente en mi carácter.

    Toma conciencia y gózate de lo que Dios está haciendo en tu vida y en lo que él te está dando para vencer las pruebas… las tentaciones… el mundo.



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